Al día siguiente.
Angelina y Anna vienen al centro comercial con Jennifer, pero Jennifer les ha estado comiendo los sesos contándole sobre un bastardo que conoció ayer.
—Ustedes deberían de haberle revisado su actitud, primero mi móvil se rompió por su culpa y luego en lugar de disculparse, me mostró su jodida riqueza —apretó su mandíbula y sus nudillos se pusieron blancos.
—Está es la vigésima vez que dices eso —dijo Angelina dramáticamente a bostezando.
—Estoy enojada porque no le rompí la na