—¿Marcus?
Quiana volvió a llamarlo por su nombre, como si no pudiera creer lo que veía.
La expresión de Marcus no cambió. Eso solo aumentó la inquietud de Quiana. Él la miró con frialdad.
—¿Por qué lo hiciste?
Quiana lo miró confundida.
—¿De qué estás hablando, Marcus?
Al segundo siguiente, él perdió el control y gritó:
—¡Te estoy preguntando por qué lo hiciste! ¡¿Por qué incriminaste a Yara?!
Su tono la asustó. Pero al escuchar el nombre de Yara, Quiana frunció el ceño.
—Solo es una se