[Perspectiva de Nicholas].
No necesité voltear a mis espaldas para saber que mi ex esposa estaba con el ceño fruncido y escuchando la conversación. Llevé mi mano al puente de mi nariz.
—Nerea. Es tarde. Sí, soy yo, Nicholas. —Apreté los labios en línea recta. No debía haber ningún tipo de acercamiento entre nosotros. Ni siquiera tutearnos—. El señor Wilde —me corregí—. Mañana por la mañana le entregaré el teléfono. Tal parece que hubo una confusión entre todo el conflicto que hemos tenido.
Repri