Capítulo 9: Videollamada.
—No es justo, realmente quería acabar —pensó triste Celeste mientras observaba con desánimo la habitación.
Con pasos apresurados, Celeste se dirigió hacia su recámara, deseando escapar del ambiente tenso que se palpaba en la casa antes de que sus padres comenzaran otra de sus acaloradas discusiones. Agarró su computadora portátil y se dejó caer pesadamente en el sofá, buscando refugio en la pantalla.
Al ver un correo del profesor parpadeando, frunció el ceño y murmuró para sí:
—¿Qué es esto?