87. La vida y la muerte
Bella
Me hubiera encantado tener la oportunidad de desnudarme despacio y que Sebastian acariciase cada rincón de mi piel. Que besara cada centímetro, que me hiciese suya sin contemplaciones. Pero habría sido demasiado sospechoso mi larga ausencia en el baño. Así que tuvimos que conformarnos con ello, sabiendo que no era suficiente.
El beso redujo su marcha tan pronto necesitamos del aire, y aunque fueron apenas unos segundos para llenar nuestros pulmones, bastó para volver a besarnos con la mi