79. Decisiones dolorosas
Gia
Me sobrecogió el silencio que se extendió en la habitación luego de que todos se marcharan. Isabella fue la primera en lanzarse a mis brazos. Se envolvió alrededor de mi torso y sollozó en el hueco de mi cuello como si su vida entera se redujera a ese encuentro. Yo correspondí desesperada al contacto porque hubo un momento en el tuve miedo de no volver a verla, de no volver a sentir su piel contra la mía y no poder susurrarle lo muchísimo que la quería. Lo importante que se había vuelto par