80. Deseo incontrolable
Bella
Gia y el bebé estaban a salvo y eso supuso un gran alivio para todos nosotros. Quizás por eso no puse objeciones cuando llegó el momento de marcharme, aunque se tratara de una despedida demasiado dolorosa, tuve que hacerle frente.
—Nos veremos pronto, cariño. —Había dicho Guadalupe tras envolverme en un íntimo abrazo.
Detrás de ella, me esperaba Sebastian. Con sus preciosos ojos azules llenos de anhelo y los labios semiabiertos en espera de los míos.
Me fui a por ellos sabiendo que seria