60. Traición y dolor
Sebastian
El final estaba a la vuelta de la esquina, ¿seriamos capaces de soportarlo?
El murmullo de las constantes de las maquinas coincidió con la vibración de mi móvil. Un nuevo mensaje de texto.
Rigo, uno de mis hombres infiltrados y que ahora trabajaba para la seguridad de Sandro. Sabía que no podía usar la comunicación por este medio si no queríamos levantar sospechas, a menos que fuese relativamente importante.
Lo era, y por eso me enderecé.
12:20 am
“Emilio Praga. Llevo a Isabella conmi