Mundo ficciónIniciar sesiónCarlo
Me fui a por a Gia y la cubrí con mis brazos cuando intuí la escena. Los había visto entrar con toda la intención de formar un espectáculo. Un hombre de al menos unos veintinueve años, barba, baja estatura y poco agraciado llevaba la cabecilla del asunto, el esbirro a su lado solo fanfarroneaba el filo de su pistola alrededor de la hebilla de su pantalón.
Bastante cliché para mi gusto.







