Después de que Marcus salió del baño, yo también me dispuse a hacer lo mismo e ir a la oficina de Jean. Iba unos minutos tarde, pero no creí que me regañaría.
Ya se me estaba subiendo a la cabeza eso de ser la pareja de mi jefe. En otras circunstancias, me echaría un tremendo regaño por llegar tarde.
Sonreí.
No tardé mucho en pisar la oficina. Él estaba de pie en medio de la habitación, con ambas manos en los bolsillos y la vista fija en el techo. Me pareció extraño verlo así.
¿Estaba triste? ¿