—Lástima que la cita con el ginecólogo me la dieron para la próxima semana —resoplé.
Me encontraba en una cafetería hablando con Sara. Ella me ayudó muchísimo cuando me echaron de casa, y en general nunca me había dejado abandonada.
—Bueno, yo voto por que sean trillizos —Cruzó los dedos, bebiendo un sorbo de su batido.
—¡Sara! No sean tan cruel conmigo —reproché—. Tener tres niños al mismo tiempo sería muy agotador.
—Estaba bromeando —rió—. ¿Y qué tal les va? ¿Todo bien en su nuevo hogar? —Apo