*Narrado por Jean*
—¿Te puedes apurar? Salomé llegará en cualquier momento y tú todavía no estás listo —exigió mi madre, entrando a mi habitación sin permiso.
—Por lo menos toca la puerta —Me quejé.
Yo estaba en bóxer, pero no me daba vergüenza porque se trataba de mi madre y como mucho, ella me vería con decepción. Eso hizo, se cruzó de brazos antes de negar con la cabeza en desaprobación.
—¡Hoy es un día importante! —exclamó—. Todavía ella vendrá hasta aquí, cuando tú eres el que debería ir a