Los días seguían pasando y no había vuelto a tener otro tipo de contacto similar con Jean desde aquél día en la oficina.
Él aparecía en mis sueños sin poder controlarlo. Sueños húmedos en donde me hacía suya de distintas formas y posiciones placenteras.
No paraba de anhelar su cuerpo sobre el mío. Me imaginaba sus dedos tocando cada parte de mi piel, pero tenía que calmarme o me iba a volver loca.
Veinticinco años y nunca había sido tocada por un hombre. Esa era la razón de mi desespero al expe