Era un día importante para Jean, aunque me comentó que no se lo dijera a nadie porque lo que hablarían sería un secreto.
Llegué a la recepción, en donde una muy animada Sakura me recibió. Sus achinados ojos casi se cerraron gracias a la sonrisa que tenía.
—Aurora, tan hermosa como siempre —expresó—. Ya me he memorizado tu nombre, es un avance para mí.
—No me imagino lo difícil que es tener que recibir a todos los empleados de este edificio —respondí, un poco empática.
—Ni me lo recuerdes. Lo bu