—¡Señor Derek Ardern, por Dios! Ya le dije que no conozco a su prometida, soy un hombre serio y respetable, la verdad usted me deja estupefacto con esa acusación, lo mejor es hablar con esa señorita para sacarla de su error, ¡esto es inaudito!— respondió el hombre con voz indignada.
En ese momento entró August quien había notado que su hijo se había ausentado de la fiesta para encerrarse con éste hombre.
—¿Hijo qué sucede? ¿Porque bastante acá conversando, ha surgido algún problema?
— Si pap