— ¿Fueron entregadas? — preguntó Maximiliano al hombre al otro lado del teléfono mientras miraba a la sala donde todos aquellos hombres trajeados esperaban por él.
— Sí, señor, las fotos fueron subidas al sitio web de profesores, también las enviamos al correo de diez de los padres más influyentes, oh, y al rector — le informaron —, no hay forma de que ese hombre salga de esta limpio.
— Excelente, transferiré el dinero en diez minutos — concluyó antes de finalizar por completo la llamada.
Maxim