— Bien, todo parece estar en orden — el doctor movió ligeramente la mano de Hanna — ¿Siente alguna molestia al hacer esto? — el hombre movió su pulgar alrededor — ¿Algo?
— No, no siento ninguna molestia, doctor.
— ¡Excelente!
El hombre se puso en pie después de lanzar a la basura el yeso que le habían colocado a Hanna hacía unas semanas. Escribió alguna cosa en una hoja de papel y luego se la entregó a la mujer que con una rápida despedida salió de la consulta médica.
La chica miró la hora en s