La tensión en la habitación era tan grande que podía ser palpada. Pero mis ojos se negaban a abandonar los de Nikolas a pesar de los constantes carraspeos de su hermano.
—Cariño —la voz de una mujer llegó a la habitación y todos dirigimos nuestra mirada a ella —el sastre te espera para la última prueba de tu traje—añadió acercándose a Nain y una vez estuve junto a él recorrió la habitación con la vista deteniéndola en mí
Una sonrisa fingida se dibujó en su rostro y en sus ojos me dejaba ver un