La cabeza me palpitaba con un dolor incontrolable mientras abría con lentitud mis ojos intentando que se acostumbraran a la oscuridad de la habitación.
Me encontraba sobre la cama y cuando intenté sentarme un mareo me hizo llevar las manos a mi cien.
—Será mejor que no te sientes—la voz de Nikolas resonó desde algún lugar de la alcoba —te han intentado envenenar por suerte no has acabado la cena de hoy—añadió sorprendiéndome mientras llegaba junto a mi y se acomodaba a mi lado en la cama
—¿Qu