Sasha
La brisa nocturna se levantó mientras atravesábamos el borde del bosque, cada uno de nosotros sumido en sus pensamientos. Los árboles se extendían a nuestro alrededor como centinelas silenciosos, y aunque el cielo estaba despejado, una sombra persistente parecía posarse sobre nuestros pasos, un velo oscuro que nunca se disipaba. La presión en el aire era palpable, más pesada que la atmósfera de una tormenta inminente.
Tenía la sensación de ser una marioneta que se mueve sin saber hacia dó