Sasha
No sabía cómo respirar, cómo existir sin ser constantemente engullida por la marea creciente de todo lo que había vivido, de todo lo que había hecho. Mis pensamientos chocaban, desatados, frenéticos, buscando una escapatoria, una verdad que pudiera aliviarme, pero cada respuesta me parecía una nueva pregunta. Sabía que esta guerra, esta guerra que parecía rodearme en cada instante, no era simplemente una cuestión de supervivencia o de poder. No, era más que eso. Era una guerra de redenció