Mundo ficciónIniciar sesiónDefinitivamente era masoquista. Lo era sin dudas porque nadie se dejaría tocar por la persona que lo había puesto en ese estado y él apenas pudiera moverse para responder. Como era el caso ahora. Las manos de Raven estaban ahora mismo sobre su cuerpo y él solo se podía limitar a enterrar sus garras en la columna de yeso detrás de su espalda y torturar su labio inferior con sus colmillos.
Se estaba volviendo y loco y más cuando los dedos de ella llegaron al borde de su ropa interior que







