— Eres demasiado torpe —Nathan bufó detrás suyo— Nos hemos retrasado por tu culpa —el pelinegro miraba al rubio que yacía arrodillado en el suelo. Su rostro rojo, gotas de sudor deslizándose por su frente, Louis parecía estar a punto de desmayarse— ¿Piensas levantarte o te quedarás en el suelo para siempre?
— ¿Puedes darme unos minutos? —el omega respiraba con dificultad.
— No podemos retrasar al grupo —murmuro.
Y ya se sentía demasiado culpable.
Louis limpiaba su frente, parecía que se estuvi