Desde que me encontré con Daniel, no he podido dormir. Sé que es un hombre inteligente y conozco sus métodos.
No tengo idea de la situación de Roberto, pero un jugador empedernido no puede traer nada bueno. Pensar en lo que Natalia ha trabajado durante tantos años me pone inquieta.
Francisco me había recordado varias veces que debo cuidarme, pero no puedo estar tranquila.
Después de la quimioterapia, volví a desmayarme. Al abrir los ojos, vi a Francisco, que ya mostraba un leve enojo en su mirad