Karla dio unos pasos hacia mí, pero de repente se detuvo, como si sintiera un atisbo de miedo en su mirada. ¿Acaso temía que me enfadara y la golpeara, causando la muerte de ella y su bebé?
Al instante, Karla adoptó una actitud desafiante y me miró con desdén.
—Camila, sé lo que piensas. Solo quieres afianzarte en Grupo Castillo, ¿verdad? Yo solo estoy en la etapa de gestación, y dentro de un año...
—¡Lárgate ya y no me obligues a actuar! —La empujé con fuerza hacia afuera.
Ella se abrazó el vie