—Camila, ¿desde cuándo te has vuelto tan poco razonable? ¿Crees que con amenazar con el divorcio vas a compensar los daños causados por tu ausencia injustificada? Si lo que quieres es dinero, pues trabaja bien, no te creas que la empresa es tuya.
Daniel me soltó instintivamente, frunciendo el ceño como si estuviera haciendo un berrinche sin sentido. Sus palabras me resultaron difíciles de entender, parecía olvidar que soy su esposa y por lo tanto también tengo mi parte en la empresa. Pero no ten