Levanté la vista y vi a los policías completamente armados; parecía que había visto a uno de ellos junto a Alfonso. Asentí con confusión, y entonces me separaron las manos, sacando a Luna de mis brazos.
Luna miraba hacia un punto con desesperación, emitiendo sonidos entrecortados. Instintivamente miré hacia donde ella fijaba la vista: un mar de sangre...
Recordando los disparos que habían sonado antes y observando la posición de los policías, mi corazón se contrajo.
—¡Tío Antonio! —De repente, r