Parecía que nos invitaban a pescar, pero en realidad querían que Daniel aceptara la colaboración.
En resumen, nos estaba asegurando que el proyecto no tendría problemas y que podríamos colaborar sin preocupaciones, además de que habría algunos subsidios. Y ese dinero, por supuesto, iría incondicionalmente a la familia Álvarez y a Daniel.
Dado que no estaban allí para pescar, ellos no atraparon ni un pez. En cambio, yo, como novata, logré pescar varios peces grandes.
—Señora Castillo, ¡tiene una