PUNTO DE VISTA DE REAGAN
Abro los ojos y un dolor espeso y punzante me recorre la nuca, haciéndome estremecer mientras lucho por mantener abiertos mis pesados y somnolientos ojos. Lentamente, levanto la cabeza y escucho el crujido de los huesos del cuello, mientras el dolor empeora. Cuando miro al lugar donde estoy sentado, comprendo inmediatamente la razón por la que me duele tanto. Estoy sentado en un taburete de la vinoteca de mi oficina. Anoche bebí hasta emborracharme y acabé durmiendo en