Mundo ficciónIniciar sesiónSarah
Cuando me desperté, sentí el reconfortante calor de los brazos de Philip envueltos a mi alrededor, su respiración suave contra mi cuello.
¡Mierda! ¿Qué hora es?
Mis ojos se dirigieron rápidamente al reloj digital de la mesita de noche, abriéndose de par en par con alarma ante los números que me devolvían la mirada. Intenté zafarme del abraz







