Mundo de ficçãoIniciar sessãoSarah
En un intento de disipar el estrés que me aplastaba, cerré los ojos con fuerza y apoyé la espalda contra la cama de bronceado. El corazón me martilleaba en el pecho y el sudor me perlaba la frente. Entonces, una ola de mareo me golpeó con fuerza cuando la habitación empezó a dar vueltas.
—¿Estás bien? —preguntó Josh, notando el cambio en mi semblante. Tení







