Katty Benger
Un chico alto, de espalda ancha y con el porte de un macho alfa entró en el edificio.
Todas nos quedamos mirándolo. Su mirada era intimidante, y la forma en que pasaba sus dedos por los labios resultaba increíblemente atractiva. La recepcionista, Alice Jane, ni siquiera prestó atención a lo que él decía. Su mirada estaba completamente perdida en este joven. Hasta yo tuve que mantenerme firme para evitar que mis rodillas temblaran.
Él chasqueó los dedos, y Alice, con voz temblorosa,