Llegamos, a la villa Bill, Papa entra con ella cargado en sus brazos, aunque la quise llevar yo él, insistía. Pues es un hombre fuerte, lo dejo llevarla. La gente de servicio, una vez visto a papa, se inclinan en saludo.
La dejamos en su recámara, aunque hace mucho, que nos es usada. Pero papa siempre decía, este será su lugar hasta que ella, nunca más quiera volver en ella. Siempre será hija de esta casa.
Él pide, un paño húmedo y lo deja en su frente, prende el aire y habla en tono rudo y c