—Ya lo acosté en la habitación —dijo Andrea saliendo de nuevo a la sala de cine de la mansión
Amber, se quedó mirándolo sin ningún pudor, él hombre tenía el cabello mojado y alborotado. Su dorso estaba al descubierto mostrando sus pectorales bien definidos y fornidos, sus piernas gruesas y robustas se veían por encima del short de dormir apretado y corto que llevaba puesto. Amber suspiró inconsciente ante lo que había causado ver a su jefe de aquella manera, su vagina había comenzado a palpitar