Todo el camino estaba recostada de la ventanilla, llorando. Por suerte había hablado con Santino y él le dijo que iba a pedir un traslado a Rusia y se iría tras ella. Evangelina estaba destrozada, siempre había sido una mujer fuerte, que había superado las adversidades sola. Pero en ese momento se sentía vulnerable, y su corazón estaba deshecho.
Cuando la azafata avisó que habían llegado. Suspiró fuerte. Sentía una opresión horrible en su pecho.
Salió del aeropuerto. Enseguida un joven de proced