Después de desayunar, salió a recorrer el hotel. Aunque, su entrepierna dolía un poco, caminó por los pasillos sin descanso. El hotel era hermoso, Eva miraba su alrededor sin poder creerlo, hasta que sus ojos se maravillaron al ver una hermosa piscina dentro de un gran salón.
Se acercó ahí, queriendo entrar al agua, pero no llevaba traje de baño, así que solo se dispuso a mirar a los jóvenes que se lanzaban unos a otros divertidos.
—¡Hey, fea! —escuchó que alguien la llamaba, pero, aunque sabía