Capítulo 54.
—¡Oigan! ¡Sáquenme de aquí! ¡Déjenme salir! —grito con fuerza, mientras me aferro de forma temblorosa a las barras de aquella celda.
Todo lo que pasó fue muy rápido…
No pude impedir que ellos me metieran al coche, pusieron un saco sobre mi cabeza, y sujetaron mis manos con algo que no pude identificar, mientras el coche avanzaba con rapidez. Me hubiera gustado decir que se cuánto tiempo condujeron o por donde me llevaron, pero estaría mintiendo, me sentía tan aturdida y asustada que ni siquiera