Capítulo 14.
Tímidamente me asomo desde uno de los hombros de mi jefe, viendo como el hombre rubio frente a nosotros sonríe de una forma burlona, arreglando su cabello con una de sus manos.
—¿Acabas de llamarme criatura asquerosa? No has cambiado en absoluto —dice Victor, aunque puedo notar que si se escucha algo dolido.
—Lárgate, no estoy jugando —Jonah vuelve a ordenar con firmeza.
—Lamento que no puedo hacer eso, señor Casady. La señorita Dunne y yo tenemos unos asuntos pendientes que atender…
—Ella pagó