- ¿Qué tal estás? - preguntó Olivia mientras ayudaba a su amiga a doblar la ropa pequeña de Tom.
- Es como si todavía estuviera anestesiada. - dijo ella con sinceridad.
- ¿Quieres quedarte en mi casa? Hay sitio para ti y para Tom. - Cerró la primera maleta y se dirigió hacia los juguetes para guardarlos. - Ni siquiera sé cómo te fue en el trabajo, el asunto con los hermanos.
- Conmigo no tienes que preocuparte por eso. - Sonrió mientras doblaba la ropa fría. - Edward me apoya, más de lo qu