RODRIGO
—Me da mucho gusto saber que a pesar de lo malcriada que es su hija, usted sea tan excelente persona señora, no tenía idea de que también trabajo para los Salvatierra.
Escucho a la madre de la mujer que seguramente más me odia en el mundo y fuera de mi gusto por molestar, ella es más agradable que la hija que me pone de mala gana el plato de pasta en la mesa por qué si, me he quedado a cenar.
Su madre dice que los Salvatierra han sido muy buenos, como angeles que los ayudaron, a pesar