Marcela se acercó intrigada a la mujer.
—¿Qué? ¿Qué dicen?
—Dicen que usted es muy bonita y que temen que sus maridos las dejen por usted.
—¿Cómo así?
—Sí, también los hombres hablan de usted, pero no son más que cobardes que la llaman…
La señora se sintió incómoda con lo que iba a decir, Marcela supo entonces que era.
—Me dicen una cualquiera, ¿no? —Marcela se rió con amargura—. Lo sé, eso no me sorprende.
—Pero descuide, señora, usted sabe que es una mujer de bien. Además, ellos son los que v