Y como Marcela suplicó, durante la noche la yegua fue robada por los amigos de Hernán y se la llevaron cuando todos dormían. La yegua era dócil y fue obediente.
Robert entró sonriendo a la habitación para darle la buena noticia, pero los policías lo hicieron enmudecer. Marcela estaba dando su declaración a los oficiales. Ellos se fueron 30 minutos después y entonces Robert se acercó a ella.
—Te traje buenas noticias.
—¿Recuperaron a la yegua?
—Sí, y no solo eso.
—¿Qué?
—Está embarazada también