CAPÍTULO 58**
— Hmmm, no sé. Eso podría estar en la casa de la playa en Oregón.
— ¿Oregón ? Eso está a solo un estado de distancia, con nosotros estando en el estado de Washington.
— ¿Sigues yendo allá ?
— A veces, no tan seguido como antes. Podemos ir un par de días si quieres. — Susurra en mi oído.
— ¿De verdad ? — Digo girando para mirarlo. Él asiente y sonríe hacia mí.
— Claro, princesa.
— Me encantaría. — Digo presionando mis labios suavemente contra los suyos.
— Vamos, — murmura. — ¡¿Papá