Susie se remojo el cuerpo en el agua tibia de la bañera, el cabello lo tenía húmedo y con ligero olor a Lima, Mireth le había ayudado a desenredarlo, aunque en realidad no fuera una tarea ardua, si algo tenía es que su cabello siempre cedía al agua, y caía en pequeñas ondas sobre sus hombros y espalda. Gotas cristalinas se quedaban completas sobre su piel suave y cremosa que se hacían una sola en los pequeños puntitos ligeramente cafeces en su espalda. Las ventanas estaban empañadas por el vapor
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