Capitulo 11. Kenneth y el Capitán.
El camarote que le habían indicado como suyo era pequeño, como un pequeño saloncito de visita donde apenas caben seis personas sentadas cómodamente. Había una cama pequeña con sabanas de seda, y almohadas acolchonadas con plumas de ganso, había una pequeña mesita donde se encontraban tinteros y hojas blancas con bordes amarillentos, también velas con olor a vainilla y ligero olor a canela, había pinturas por los bordes de las columnas y vigas de madera, flores, o más bien magnolias que se entr