Mundo de ficçãoIniciar sessãoRocco sonreía sin poder o querer evitarlo, si lo que su reina quería era verlo feliz, pues lo había conseguido, se sentía el hombre más afortunado del mundo entero, a tal punto que poco le importo abrir la puerta aun con los pantalones a la altura de las rodillas, mientras su reina se deleitaba viendo ese trasero redondo y pálido.
— ¿Sí? — pregunto como si sus primos y hermanos no hubiera escuchado los gemidos de ambos







