Serena se sentó en el borde de la cama; el papel temblaba ligeramente entre sus dedos.
Las palabras se negaban a dejar de grabarse en su mente.
Conozco tu secreto.
Su corazón latía con más fuerza cada vez que releía la línea.
El dormitorio estaba en silencio ahora, los demás estudiantes dormían profundamente, pero para Serena, dormir era un lujo que simplemente no podía permitirse.
Damien no había regresado desde la noche anterior, lo que solo le daba más espacio para pensar.
Entrecerró los ojo