Narrado por Anya
La aurora se alzó con una suavidad casi divina sobre nuestra cabaña, mientras el mundo despertaba lentamente tras la tormenta de la noche anterior. La paz que se respiraba en ese preciso instante era casi irreal, como si cada brizna de hierba, cada rayo de sol, estuviese cantando una oda a la vida renacida. Yo, Anya, aún me encontraba envuelta en la emoción y el asombro del parto, recordando cada momento vivido, cada lágrima derramada y cada suspiro de dolor y esperanza que marc