Narrado por Aiden
La noche era un santuario de sombras, rota solo por el tenue resplandor de la luna que se filtraba por las rendijas de la cabaña. Anya dormía a mi lado, su respiración acompasada, su cuerpo envuelto en el calor de nuestra intimidad reciente. Su fragancia seguía aferrada a mi piel, un recordatorio de que por un breve instante, habíamos sido solo dos almas encontrándose en medio del caos.
Pero la paz era un lujo que no podíamos darnos. Y pronto, lo descubriría de la peor manera.