Narrado por Aiden
El amanecer comenzó a teñir el cielo de tonos dorados y escarlata cuando dejé la habitación de Anya. Por primera vez en semanas, sentí una pequeña chispa de alivio en mi pecho, una tregua entre las sombras que nos envolvían. Ella había aceptado intentarlo, aunque la duda aún colgaba entre nosotros como una espada. Pero la promesa estaba ahí, frágil y real.
No podía perder tiempo. La manada me necesitaba. Marcus ya había preparado la reunión que había solicitado, y al entrar en